
La provincia de Córdoba atraviesa horas de profunda conmoción tras la muerte de una estudiante de 15 años que sufrió un trágico accidente dentro de una escuela de Jesús María. El dramático episodio ocurrió en el IPEM 294 durante el horario escolar y generó un fuerte impacto en toda la comunidad educativa, donde compañeros, docentes y familias todavía intentan entender cómo una situación cotidiana terminó convirtiéndose en una tragedia irreversible.

La adolescente, identificada como Angelina Espinoza, se encontraba en el patio de la institución durante el recreo cuando un arco de fútbol metálico cayó sobre ella y le provocó graves lesiones internas. Según trascendió en las primeras reconstrucciones del hecho, la joven estaba jugando junto a otros compañeros cuando la estructura cedió inesperadamente y terminó golpeándola con fuerza en la zona abdominal y en la cabeza.
El accidente ocurrió durante la tarde del jueves y rápidamente se vivieron escenas de desesperación dentro del establecimiento educativo. Tras el impacto, la adolescente fue trasladada de urgencia a un centro médico de la zona. De acuerdo con el relato de las autoridades policiales y médicas, la menor llegó consciente al hospital, aunque con fuertes dolores y un cuadro delicado que minutos después comenzó a agravarse rápidamente.
Los médicos detectaron una grave hemorragia interna producto del fuerte traumatismo abdominal sufrido tras la caída del arco. La estudiante debió ser intervenida quirúrgicamente de urgencia y permaneció internada en terapia intensiva, pero lamentablemente falleció durante la madrugada del viernes debido a la gravedad de las lesiones. La noticia generó una ola de dolor en Jesús María y en toda la provincia de Córdoba.
Mientras familiares, amigos y compañeros intentan atravesar el dolor, la Justicia ya comenzó una investigación para determinar cómo ocurrió exactamente el accidente y si existían fallas de seguridad en la estructura deportiva instalada dentro de la escuela. Uno de los puntos que ahora se analiza es si el arco estaba correctamente fijado al suelo o si presentaba algún tipo de deterioro previo que pudiera haber provocado el desprendimiento.

En paralelo, comenzaron a surgir fuertes cuestionamientos sobre las condiciones de seguridad en distintos establecimientos educativos y sobre el mantenimiento de estructuras deportivas utilizadas diariamente por cientos de estudiantes. El caso volvió a instalar el debate sobre los controles, la infraestructura escolar y la responsabilidad institucional frente a elementos que, en teoría, deberían ser completamente seguros dentro de un colegio.
La muerte de Angelina provocó escenas desgarradoras en la comunidad educativa del IPEM 294. Las autoridades del establecimiento suspendieron actividades y decretaron duelo institucional, mientras compañeros y docentes expresaron su dolor en redes sociales con mensajes de despedida y pedidos de justicia.

Con el paso de las horas también comenzaron a conocerse detalles estremecedores sobre los momentos posteriores al accidente. Algunos testimonios señalaron que la adolescente incluso alcanzó a comunicarse con sus familiares antes de que su estado empeorara repentinamente. Ese dato profundizó todavía más la conmoción alrededor de un caso que dejó a toda Córdoba completamente golpeada.
Ahora, la investigación judicial buscará establecer responsabilidades y determinar si la tragedia pudo haberse evitado. Mientras tanto, Jesús María permanece envuelta en el dolor por la pérdida de una adolescente cuya vida terminó de la manera más inesperada dentro de un lugar que debía ser seguro.